sábado, 15 de noviembre de 2008

ALCOHOL Y JUVENTUD


Uno de los medios que deben de emplearse para vencer el vicio de la bebida es huir de la tentación; principalmente de la tentación de la taberna y de los que la frecuentan.
Hay quien no sabe hacer un trato no sostener una conversación si no está en la taberna con un vaso de vino delante. Los que tal hábito han adquirido difícilmente podrán ya vencerlo; por esto los padres harán cuanto esté en sus manos para que sus hijos no cojan el hábito de la taberna; con ello les harán un bien incalculable y se evitarán asimismo grandes disgustos. El joven que toma gusto a la taberna perderá pronto el amor al trabajo; su organismo, delicado aún, se debilitará y predispondrá a todas clases de enfermedades; exigirá a la madre, primero con zalamerías y después con imperio y hasta con amenazas, dinero para sostener el vicio; se acostumbrará pronto a reservarse parte del sueldo para dárselo al tabernero; adquirirá deudas con éste y con los amigos y, por fin, vencido por el mar hábito, llegará a robar a sus padres para sostener el vicio. Llegando a estos extremos, a los que fácilmente se llega si a tiempo no se pone remedio, el joven está perdido como hombre y como persona, ya nada le detendrá; ah perdido la moral y el respeto a sus padres, y presentada la ocasión, caerá en todas clases de inmoralidades y hasta crímenes llegando a este extremo será hombre perdido.

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