sábado, 15 de noviembre de 2008

DICHOS VERDADEROS

DICHOS VERDADEROS
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El que busca obtener algo del ser amado no es un enamorado, sino un comerciante.

Para conocer la verdad en este mundo hay que mirar las cosas del revés, porque, de frente, tropezarás casi siempre con la careta de la mentira.

El cuerdo asegura la oportunidad antes de que llegue.

La vida se mide, no por lo que dura, sino por lo que perdura
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Que fácil es conservar la serenidad ante el peligro, cuando el que está en peligro es el vecino.

En lugar de mirar tus dolores, mira los de otros. Siempre hay alguien que sufre más que tu.

El joven que quiere gobernarse asimismo, es un ciego guiado por otro ciego.

Hemos llegado a un mundo en el que no puede haber perdedores en la paz ni ganadores en la guerra.

La mujer y el vino sacan al hombre de quicio.

Muchos hay que, perdiendo salen ganando; pues cuando pierden ganan un desengaño.

Si amas lo que ama el que amas, sólo por que él lo ama, lo amas más que si sólo a él amas.

Compadecerse del que sufre es de hombres; alegrarse es de necios.

Hay quien no sabe hacer un beneficio sin ofender.

Es natural condición de mujeres desdeñar a quien las quiere y amar a quien la aborrece.

Qué poco desinteresado es el que está muy interesado en parecer muy interesado.

No te librarás de caer en lo ilícito si no sabes privarte de lo lícito.

El crecimiento en la perfección no consiste en hacer más cosas, sino en hacerlas más perfectas.

Quien está acostumbrado a sufrir, está acostumbrado a callar, quien no sabe callar, ha sufrido poco.

La victoria está en manos de Dios el otorgarla, pero deja en las nuestra el merecerla.

La gente juzga a los demás por la última cosa que han hecho.

Muchas veces castiga Dios con lo que da y premia con lo que niega.

No te harás rico con lo que ganas, si no con lo que ahorras.

La vejez es un tirano que castiga los placeres con pena de muerte.

La alegría es como el terreno de regadío, en el todo florece.

Todos somos muy valientes para soportar los males ajenos.

El aire puro de las montañas enriquece tus pulmones mejor que el de los salones.

Sólo por tus obras serás grande o pequeño, bueno o malo.

Sentirse fuerte a pesar de los infortunios es uno de los gozos más íntimos.

De las cosas que le hacen sufrir, el hombre habla con más frecuencia y persuasión que de las cosas que le hicieron gozar.

Para ser feliz en el matrimonio, olvida lo que te agrada a ti y buscad los dos lo que os agrada a ambos.

Dios ha contrapesado en esta vida los gozos y los dolores; el que en la juventud agota a los primeros, en la vejez sólo tendrá los segundos. O lo que es igual: el que se pasa la juventud de risas, pasará la vejez llorando.

Si quieres que te aprecien y te quieran, esfuérzate por comprender a los demás.

El deber sin amor es duro, el amor sin deber no vale.

Más vale un buen amigo que muchos parientes o mucho dinero.

De poco te sirve ser valiente y virtuoso si no eres prudente.

No hay hombre más desdichado que el que nunca tubo disgusto.

El que sabe educar bien, de ordinario riñe poco, y el que de ordinario riñe mucho, no educa bien.

Gran desgracia es ser victima de una injusticia. Desgracia mayor es cometer una injusticia.

Quien no tiene opinión propia, siempre se complace en contradecir a los demás.

Las lagrimas más amargas son las que no pueden derramarse.

La vanidad es la pasión más exigente, pero también la más difícil de disimular.

Un sistema para la convivencia familiar es tratar todos los desastres como si fueran incidentes y ningún incidente como si fuera desastre.

El hombre no es tan malo como parece cuando está dominado por el odio; ni tan bueno como parece cuando está dominado por el amor.

Hablar está bien y es de muchos. Callar es a veces mejor y es de pocos. Escuchar es generalidad de poquísimos,

Los niños no están obligados a la prudencia. La prudencia es virtud de los mayores.

Sé preciso no digas ni menos ni más de los que se ha de decir.

La verdadera felicidad se consigue practicando las virtudes y cumpliendo fielmente nuestras obligaciones.

No repliques antes de estar bien enterado de lo que han querido decir.

No asegures nada de lo que estés completamente seguro.

Pocas veces la imaginación acierta a crear nada tan absurdo como la realidad.

Si quieres ser grato a las personas, háblales de cuanto les interesa y no de cuanto te interesa a ti.

Al hombre se le recibe según el traje que viste; pero se le despide según la educación que haya mostrado.

Un rostro en el que brilla la inteligencia y el corazón nuca sera un rostro feo.

El hombre más temible es el tímido y cobarde.

La toxicomanía constituye un mal grave para el individuo y entraña un peligro social y económico para la humanidad.

No debe ser el traje quien de prestancia a la persona, sino la persona al traje.

Nunca negociemos por temor, pero nunca temamos negociar.

Muchos lucen tanto el bien que hacen, que se llega a creer que lo hacen por el placer de publicarlo.

El alma no tiene raza ni color.

Para llegar al orden es necesario anular las causas del desorden.

El amigo ha de ser como la sangre, que acude a la herida sin esperar a que la llamen.

No ganarás tiempo intentando muchas cosas a la vez.

En el mundo en que vivimos hoy sobran palabras y falta amor.

Si tu noviazgo fue una comedia, tu matrimonio será un drama.

Preguntar sabiendo, es de listos; responder no, sabiendo, es de tontos.

La salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estomago.

Hay muchas reglas para saber hablar;
Pocas para saber callar y menos para saber obrar.

La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.

No discutas con quien no puede comprenderte; calla tus razones, que el silencio es prudente.

El hombre que se deja dominar por el vicio, no es digno de ser hombre, sino digno de lastima.

Ser emprendedor de sí mismo es la primera condición para imperar a los demás.

Desgracia es que el padre sea malo, pero que la madre sea mala, es diez veces desgracia.

El que blasfema delante de sus hijos convierte su casa en cátedra del infierno.

El necio vanidoso es el enemigo nato de la gente de talento.

La malicia del hombre hace que muchas veces el progreso dañe más que beneficie a la humanidad.

La virtud más difícil, acaso, es la constancia; muchos empiezan bien; pocos la llevan a cabo.

Es preciso trabajar en este mundo; es necesario luchar, ya vendrá el tiempo de descansar en el otro.

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